Pequeños pasos hacen un gran cambio

Pequeños pasos hacen un gran cambio
¿Cómo he llegado hasta aquí? ¿Qué personas me han acompañado? ¿Cuáles han sido mis aprendizajes? ¿Lo he agradecido plenamente? Preguntas que me sitúan en un punto del camino, el presente, y me invitan a reflexionar sobre las huellas pasadas… para proyectar futuros pasos.

Dando el primer paso

“Un viaje de mil millas comienza con el primer paso”. (Lao-Tse)

Hace 17 meses, a finales del 2013, me armé de valor, hice la maleta en mi ciudad de residencia, Barcelona, y me dirigí a Madrid para conocer una metodología de diseño de proyectos cuyo nombre me atraía poderosamente: Dragon Dreaming.

Allí conocí a muchas personas. Compartíamos una inquietud común:

  • desarrollarnos personalmente,
  • crear equipos/proyectos basadas en relaciones auténticas, es decir, de confianza, y
  • procurar regenerar nuestro entorno a través de los proyectos en los que participábamos.

El Escorial, Madrid, Noviembre/Diciembre 2013

El Escorial, Madrid, Noviembre/Diciembre 2013

Bailando con dragones

Recuerdo especialmente una noche de celebración en la cual estábamos sentadas/os en círculo y se propuso un juego.

Alguien compartiría un sueño y su deseo de hacerlo realidad a través de un relato entrelazado ¿Cómo? Cada persona del corro tejería un retal de la historia. Tras aportar un fragmento nacido de su imaginación, pasaría el turno al siguiente tejedor, sentado a su lado, diciendo: “y entonces…”

Al completar la rueda, el sueño se había hecho realidad. Después hicimos una representación teatral basada en aquel relato: una historia sobre dragones oscuros.

La danza de los dragones oscuros

La danza de los dragones oscuros

Aquella noche aprendí que la inteligencia colectiva funciona cuando se invoca a través del juego. Aprendí que existe la magia… y que los sueños se pueden hacer realidad si aprendemos a transformar nuestra oscuridad a través del luminoso niño que dormita en el interior.

Progresando sin prisa

“Sin prisa, pero sin descanso”. (Johann Wolfgang Von Goethe)

Tras la fructífera experiencia del taller introductorio, cinco meses después continué con el taller intensivo, ambos en el mismo espacio.

Allí profundicé en uno de los elementos básicos de Dragon Dreaming: la rueda de proyectos, un patrón que describe la evolución de los proyectos. Una espiral que, si no perdemos de vista el centro, nos impulsa hacia niveles de consciencia más elevados.

Conocí a más personas… ¡y salimos en la tele!

El Escorial, Madrid, Abril/Mayo 2014

El Escorial, Madrid, Abril/Mayo 2014

Líneas de vida, líneas de canción

Allí nos enseñaron a crear líneas de vida: una melodía que entona la vida a través de nuestra existencia, siempre entrelazada con la de otras personas, atravesando momentos culminantes y difíciles, todos ellos necesarios para avanzar en el camino.

Si colocamos notas adhesivas con esos hitos sobre un hilo de lana que representa la extensión de la vida, obtenemos una melodía única: nuestra canción.

Líneas de una canción a la vida

Líneas de una canción a la vida

Allí aprendí que si compartimos nuestra línea de vida con otra persona, si escuchamos profundamente, con empatía, sus recuerdos y deseos, sus alegrías y penas, creamos un vínculo emocional difícil de romper. Un pegamento invisible te une con aquella persona.

Encendiendo el corazón

“Para hacer que una lámpara esté siempre encendida, no debemos dejar de ponerle aceite”. (Madre Teresa de Calcuta)

Unos meses después se propuso el primer taller (en territorio nacional) para formar a formadores de Dragon Dreaming ¿Ser formador, yo? eso suena a mucha responsabilidad… Lo consulté con la almohada: tan solo devolvió dudas. La intuición, en cambio, respondió: sé valiente y obtendrás una recompensa.

Me dirigí a un desconocido molino bañado por las aguas del río Guadalmesí. Al finalizar aquel taller de una semana, constaté que allí el tacto de la caricia de la Madre Tierra es mágico.

El río Guadalmesí, en árabe, el río de las Mujeres

El río Guadalmesí, en árabe, el río de las Mujeres

Al retornar a mi entorno urbano, tan alejado de aquel ambiente paradisíaco, me pregunté ¿cómo es que a pesar del maltrato de esta sociedad industrial, la Tierra continúa ofreciéndonos alimento, cobijo, belleza y benevolencia? Quizás la pregunta clave sea ¿por cuánto tiempo?

Molino de Guadalmesí, Tarifa, Cádiz, Julio 2014

Molino de Guadalmesí, Tarifa, Cádiz, Julio 2014

Los latidos del corazón de una Madre

En una cena, mientras compartíamos alimentos en gran parte nacidos, criados y recolectados muy cerca de allí, se propuso co-escribir un poema en honor a la Madre Tierra.

Cada corazón recibiría una línea del poema, la única que se le permitía ver, escribiría una nueva línea y pasaría el turno al siguiente corazón. Así sucesivamente, hasta tejer, con hilo invisible, un latido unísono creado a partir del latir encadenado de los corazones de aquel grupo: TUM-TUM.

manteniendo la llama encendida

manteniendo la llama encendida

Allí aprendí que cuando bailas descalzo al son de una guitarra, con ligeros pasos bañados por la luz de la luna, te sientes profundamente conectado con la Tierra que soporta tus pasos, con la estrella más lejana del Cielo y con las personas que danzan aquí y ahora contigo.

También aprendí que para domar a un dragón ¡¡hay que cantarle!!

Encontrando raíces

“Amigo mío, todas las teorías son grises; solamente está lozano el árbol dorado de la vida” (Johann Wolfgang Von Goethe)

Tras cinco meses decidimos reencontrarnos en Zarzalejo, localidad modelo para el movimiento de Transición, con la intención de compartir aprendizajes en relación a un proyecto nacido en el Molino.

Como en todo proyecto o viaje, la intención del mismo es tan solo una excusa para compartir tanto el trayecto como las (amargas y dulces) lágrimas que brotan durante su recorrido. El camino de la vida se ocupa de aclarar nuestras necesidades, más que satisfacer nuestros deseos.

Zarzalejo, Madrid, Diciembre 2014

Zarzalejo, Madrid, Diciembre 2014

Raíces para crecer, alas para volar

Todos los niños (incluso los árboles) necesitan raíces, fundamentos sobre los que crecer hasta poder desplegar sus propias alas (u hojas) con la intención de volar lejos.

Raíces llegadas de Soria

Raíces llegadas de Soria

Allí aprendí que el triple ganar (personal, grupal y planetario) que propone Dragon Dreaming, no es sostenible si no comienzo por asentar el personal. Una sostenibilidad bien entendida (equilibrio entre lo que se recibe y aporta del entorno) es imprescindible para madurar: ¿Cómo pretendo arreglar la sostenibilidad planetaria sin solventar primero la personal y después la grupal? Sin buenos fundamentos, la casa se desmorona.

También aprendí a plantar árboles con el propósito de compensar la huella de carbono derivada de nuestras actividades.

En resumidas cuentas, aprendí que necesito integrar en mi persona, por coherencia, el cambio que deseo ver en el mundo.

Preguntando para crecer

“En verdad no puedes crecer y desarrollarte si sabes las respuestas antes que las preguntas.” (Wayne W. Dyer)

Estos serían los principios y las preguntas que me están ayudando a crecer:

  • Haz una pequeña cosa cada día → ¿Qué pequeño paso me acerca a mi meta?
  • Prueba cosas diferentes → ¿Qué es lo peor que me podría pasar?
  • Practica la mejora continua → ¿Qué he aprendido hoy? ¿cómo puedo mejorar?

Y que no quede en el tintero un cuarto principio, quizás el más importante:

  • Comparte lo aprendido con el mundo

Principios para crecer

Principios para crecer