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Conectando pequeños productores con restaurantes como “Crepes & Waffles”

Un proyecto soñado a la manera Dragon Dreaming Project Design

Tomado de Revista VICE – Colombia. Camila Tovar.

Desde noviembre del año pasado, Felipe Macia, Coordinador de Agricultura de Crepes & Waffles, cambió las caóticas calles bogotanas por la tranquilidad del campo. Junto al equipo de producción, mercadeo y compras de Crepes & Waffles, visitó las olvidadas hectáreas argícolas de algunas zonas de la geografía colombiana, como Los Montes de María , entre Sucre y Bolívar, Chocontá, y Putumayo, en busca de tejer lazos de compromiso económico entre el campesino y las grandes empresas.

En estos territorios escondidos, entre las sierras frondosas y violencia, aquellos andariegos del campo buscan rescatar el valor primario de la tierra y sus trabajadores, “guardianes del suelo y del alimento, los únicos que saben sacarle provecho y conservar la naturaleza”, comenta Macia. Los proyectos desarrollados en otros lugares quieren instaurar un nuevo modelo comercial basado en las relaciones humanas, que elimine todo intermediario y permita que el campesino ponga de manera directa sus productos en las manos de Crepes y sus consumidores. Además de facilitar el negocio para los productores agrícolas, recuperar la vida del suelo es otra misión del plan de producción en el que Crepes & Waffles, se encuentra trabajando.

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La tierra de Los Montes de María, subregión del Caribe afectada históricamente por el conflicto, dio a luz al poco conocido Frijol Rojo Cuarentano que a partir del mes de julio estará en las barras de ensaladas de todos los Crepes, inicialmente en Bogotá. En Putumayo, excultivadores de coca se dedicaron a sembrar pimienta y ají. Campesinos de Chocontá, a unas pocas horas de la capital , trabajaron la tierra y obtuvieron lechugas orgánicas. Una cantidad de especies agrícolas que muchos creen que son traídas de la India o de Asia, en realidad, pueden estar siendo cultivadas a la vuelta de la esquina. “No es lógico que más del 80% de los alimentos agrícolas utilizados en la costa, especialmente en Cartagena, vengan del interior teniendo territorios adecuados para producirlos ahí mismo”, explica Macia refiriéndose a la centralización del abastecimiento alimenticio del país.

Esta vez el eslogan tradicional de Crepes & Waffles, “Salud y Sabor”, se complementa con la palabra ”Territorio”, para crear un trinomio que asegure las prácticas de agricultura regenerativa por parte de los productores y la buena alimentación para el consumidor. Una estrategia empresarial que quiere desprenderse de un modelo de desarrollo al estilo bonsái, que implica un crecimiento económico en donde se “podan” las raíces de la identidad local o nacional. “Todo se trata de una pérdida de identidad. El foco de esta serie de proyectos es tratar de contrarrestar las consecuencias de la llegada del monocultivo, la pérdida de la diversidad agrícola y la pérdida del sabor”, cuenta Felipe Macia. Cuando le preguntan a don José García, productor de Orgánica, corporación agrícola colombiana, y partícipe de este intercambio entre la cuidad y el campo, cómo se imagina el futuro después de empezar a vender en Crepes, dice entre risas: “Yo creo que todos lo hemos soñado a pequeña o grande escala, yo quiero ver unas fincas bien lindas a las que la gente pueda venir a aprender sobre el campo, las prácticas orgánicas y la riqueza de la tierra”. Doña Cristina Pérez, productora y campesina caribeña, cuenta que si cultivara un solo tipo de producto todo perdería su encanto: “Mi trabajo sería más aburrido porque ya estamos enseñados a cultivar diferentes productos. No cambiaría mis cultivos ni por toda la plata del mundo”. “Esta es la clase de reacción que provoca darle un chance a lo autóctono, a reencontrarse, reconciliarse, reconocerse y reconstruirse a partir de lo propio”, como afirma Macia al hablar sobre los beneficios de la variedad de suelos y frutos del país.

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El reto de esta proyección de sostenibilidad es que Colombia empiece a reconocer sus semillas, reconozca su cultura y, por consiguiente, tenga un desarrollo económico con identidad. ¿Uno por qué tiene que escoger entre generar abundancia y destruir el medio ambiente y la sociedad? No hay necesidad, solo se necesita creatividad y un buen diseño empresarial que genere valor económico, social y ambiental que produzca y sea responsable, argumenta el Coordinador de este redescubrimiento del campo. Por esa razón, el elemento más importante de este trabajo de Crepes & Waffles es el humano, la posibilidad de volver al sentido primigenio de la economía: la equidad y el respeto.

Camila Tovar, Revista VICE Colombia.

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Psicoterapeuta, tarólogo evolutivo y facilitador de procesos humanos. Atiendo consulta. Director de la Corporación Dijoma. Dirijo y asesoro proyectos de desarrollo humano, familiar, proyecto de vida. Acompaño empresas y organizaciones en gestión del cambio, conformación de equipos de alto rendimiento, proyectos. Realizador audiovisual por amor al arte.